En esta primer parte del artículo buscaremos pensar sobre algunas ideas
y definiciones referentes al Tai Chi Chuan y al Chi Kung, para luego
poder empezar a ver cómo ellas no son más que elementos que
contribuyen a la formación de una unidad la cual solo puede ser
entendida a partir de no solo la visión, sino también de la puesta en
práctica de todas ellas como un todo.
Hay 3 temas que son de gran importancia para el Chi Kung: uno es
esencia (jieng), otro energía (chi), y el tercero espíritu (shen). Antes de
desarrollar un poco cada una de estas ideas será conveniente que
digamos algo sobre el Chi Kung. Una posible definición de Chi Kung
podría ser trabajo o entrenamiento de la energía. Es habitual que en
China la palabra “Kung” se use en reemplazo de “Kung Fu” que se
podría traducir como energía y tiempo. El término “Kung” se aplica a
cualquier habilidad cuyo conocimiento y práctica requiere energía y
tiempo; por lo tanto, Chi Kung implicaría trabajar la energía lo cual
además requiere de tiempo, que en este caso se entendería como un
importante esfuerzo.
Los principales objetivos de la práctica de Chi Kung son mantener la
esencia, contribuir al flujo de la energía, e iluminar el espíritu. Para
lograr estos objetivos es necesario regular el cuerpo, la mente, la
respiración y la energía. Regular el cuerpo implica saber cómo hallar y
mantener el propio centro, y también cómo moverse y relajarse de
modo que la energía pueda fluir. Regular la mente es clave para la
práctica de Chi Kung ya que ella debe permanecer tranquila para poder
evaluar, con la suficiente objetividad, cómo guiar la energía del modo
más conveniente.
Regular la respiración es de suma importancia debido a que existe una
relación de mutua cooperación con la mente; por lo que una vez logrado
esto la mente podrá alcanzar estados de calma con mayor facilidad, y
también cumplir su tarea de guiar la energía. Regular la energía es el
último y más importante objetivo del Chi Kung para lo cual es necesario
que todos los anteriores pasos hayan sido cumplidos y que, finalmente,
la mente esté preparada para percibir el modo en que la energía está
distribuida en el cuerpo, y cómo esto puede ser mejorado.
Volviendo ahora a los 3 temas importantes para el Chi Kung que ya
mencionamos (esencia, energía y espíritu) digamos que la esencia
(jieng) es lo más básico de todo ser viviente: es la raíz misma de la vida
que determina su naturaleza y características. La energía (chi) es como
la electricidad interna del cuerpo que lo mantiene funcionando: es una
energía que proviene tanto de la esencia como de la comida que
consumimos y aire que respiramos. El espíritu (shen) es el centro
mismo de nuestra mente y ser, debe ser alimentado por la energía por
lo que cuando ella es abundante nuestro espíritu estará más vivo.
Valdrá la pena que nos detengamos un instante en esta última idea de
espíritu ya que nos facilita ver la interrelación de los 3. El espíritu es la
fuerza que nos mantiene vivos, es lo que permite expresarse a la
esencia y controlar la energía; sin embargo, no debería ser entendido
como un poder de control sobre la energía, ya que cuando esta es débil
del mismo modo también lo es el espíritu. La raíz del espíritu es la
mente o intención (yi): a mayor conciencia de la energía y de su buen
manejo y distribución en el cuerpo, más elevado estará el espíritu.
El espíritu está en nuestra intención y él reflejará el resultado y la
calidad de nuestra práctica. Si tomamos el ejemplo de ejercicios de Chi
Kung en los que permanecemos parados manteniendo una posición
(zhan zhuang) primero deberá actuar la mente (yi) ya que es ella la que
guía la energía. Una vez que esta coordinación se produce podremos
dirigir la energía no solo dentro de nuestro cuerpo, sino también más
allá de él. La extensión de nuestro energía a través del suelo nos servirá
de raíz, lo cual nos dará la firmeza que necesitamos para mantenernos
por algún tiempo en las posiciones de Zhan Zhuang.
Poder lograr esto último reflejará un espíritu fuerte y elevado, lo cual
será el final de un proceso que, a su vez, estará comenzando
nuevamente. Es decir, el estado en que esté nuestro espíritu dependerá
de lo que haya ocurrido con nuestra mente y energía, y a su vez estas 2
últimas dependerán del estado de nuestro espíritu. Estamos intentando
decir que ninguno de estos elementos (mente, energía, espíritu) tiene
una preponderancia especial sobre otro, y ni siquiera sobre el proceso
que los organiza. En cada uno de ellos están los 3, y es la toma de
conciencia de esta dinámica de unidad tanto desde lo intelectual como
desde la práctica, lo que nos irá permitiendo alcanzar estados de
concentración y meditación profundos.
También podemos pensar esta misma dinámica de unidad desde el
movimiento: ya sea mediante la realización de ejercicios de Chi Kung
que requieren movimientos, o desde hacer al menos una parte de
alguna forma de Tai Chi Chuan. Imaginemos por ejemplo un empuje con
las manos en el que nuestros hombros están firmes, nuestros codos
demasiado elevados, y el resto del cuerpo demasiado rígido como para
acompañar e ir adaptándose al movimiento de empuje. La energía no
será conducida hacia las manos que son las que deben tener la fuerza
para empujar, ya que se desviará y perderá en esas posturas
incorrectas y rígidas que mencionamos. La mente, a su vez, estará muy
ocupada y distraída a causa de los obstáculos y la falta de intención en
el movimiento. Y, finalmente, nuestro espíritu estará débil como
resultado de las complicaciones y la falta de sentido de nuestras
acciones.
Víctor Landolfi
Leer la segunda parte de este artículo.

