En la primer parte de este artículo estuvimos hablando de ciertas
cuestiones puntuales que entran en juego en la práctica de Chi Kung y
Tai Chi Chuan. También quisimos mostrar cómo una aproximación al
tema desde una visión puramente analítica que separe conceptos para
comprenderlos individualmente no servía. Intentamos, por el contrario,
dejar en claro que no es posible entender la esencia, la energía y el
espíritu (jieng, chi, shen) separadamente, sino como un único sistema
del cual los 3 forman parte. Continuaremos en esta segunda parte
construyendo este camino hacia la unidad incluyendo otros temas, quizá
ideas algo más complejas, pero que sin embargo nos seguirán
mostrando que ese camino es el rumbo que inevitablemente
tomaremos, una vez que nos iniciemos en el conocimiento y práctica del
Tai Chi Chuan y Chi Kung.
Una idea, que al mismo tiempo es una imagen, y que nos ayuda a
comprender lo que venimos diciendo sobre la unidad a partir de un
sistema el cual distintas partes lo constituyen es el Yin y el Yang. Ellos
por definición son una unidad. Una separación de ambos o una
preponderancia de uno sobre el otro nos plantea un proceso que hay
que revertir. Por lo tanto, Yin y Yang muestran un equilibrio que implica
una situación ideal la cual hay que lograr y mantener. Yin y Yang existen
en el espacio, en la tierra y en el hombre. Fenómenos climáticos
atmosféricos como tormentas ocurren cuando se rompe el equilibrio; a
su vez en la tierra pueden ocurrir terremotos; y en el hombre se pueden
presentar enfermedades.
Podemos ir, sin embargo, un poco más allá en el desarrollo de esta idea
siguiendo nuestro pensamiento en clave de unidad. La base de la
medicina tradicional china, de la cual el Chi Kung y el Tai Chi Chuan
forman parte, consiste en el estudio del Yin y el Yang en el cuerpo.
Adoptar, por lo tanto, una visión que separe espacio, tierra y hombre,
difícilmente pueda contribuir a un entendimiento global de los problemas
que la pérdida del equilibrio entre el Yin y el Yang causa en la salud del
cuerpo. Entonces, es necesario pensar cómo la ruptura de ese equilibrio
en el espacio y en el planeta, es a su vez causa del desequilibrio en el
hombre; y viceversa. Nuevamente vemos la idea de interacción de
varios y diversos factores en la conformación de un único sistema. Quizá
ahora desde una perspectiva más amplia porque no hablamos de
esencia, energía y espíritu como en la primera parte; pero la idea de
unidad continúa siendo la misma.
¿Cómo podemos pensar lo que venimos diciendo del Yin y el Yang pero
ahora en relación con el Chi Kung y el Tai Chi Chuan? En la primera
parte del artículo hablábamos de la importante función que cumple la
mente (yi) cuando guía y distribuye la energía (chi) por el cuerpo y por
fuera de él en los ejercicios de Chi Kung. La mente también tiene otro
rol que cumplir, que tiene que ver con aquello que viene de la filosofía
del Tao acerca del pensamiento del no pensamiento. Habría que decir
acerca de esto último que es el primer paso en la práctica de Chi Kung y
Tai Chi Chuan. Del mismo modo en que con la mente direccionamos la
energía, desde algún nivel de nuestra conciencia conducimos a la misma
mente hacia el pensamiento del no pensamiento.
El control de nuestros pensamientos es lo que nos permitirá agudizar la
capacidad de percepción interna tan importante para la práctica de estas
disciplinas. Estamos en un punto en el que el equilibrio en nuestra
actividad mental permite y se corresponde con la percepción y adecuada
distribución de la energía en el cuerpo; para lo cual también podemos
decir que ese manejo de la energía permite el equilibrio mental.
Tenemos entonces aquí un ejemplo práctico del orden del Yin y el Yang;
y una ruptura de este equilibrio cualquiera sea su origen (lo mental, lo
corporal, lo energético) nos obligará a que lo restituyamos o,
eventualmente, a interrumpir la práctica.
El principal objetivo de la práctica de Chi Kung y Tai Chi Chuan es
alcanzar ese estado de equilibrio al cual se lo llama Wu Chi (o wu ji) que
significa sin extremos o sin polos. Este es también el nombre que tiene
la primer posición de Zhan Zhuang que es un ejercicio de Chi Kung en el
que se va pasando de unas posiciones fijas a otras, y que mencionamos
en la primer parte de este artículo. Cuando logramos un buen trabajo en
esta posición alcanzamos un estado de total equilibrio y unidad: el Yin y
el Yang permanecen indiferenciados formando un único sistema.
De acuerdo a la tradición filosófica del Tao, en sus comienzos el universo
y el planeta estaban sin vida en una situación de total estabilidad; es
decir Wu Chi (o wu ji) que como dijimos significa sin extremos. Luego la
energía de la naturaleza comenzó a provocar cambios generando 2
extremos: Yin y Yang. Esta separación se denomina Tai Chi (o taiji) que
significa gran extremo o polo extremo, que no es más que la separación
inicial y causa de todas las demás separaciones y cambios. Se nos
plantean entonces 2 ideas opuestas: por un lado Wu Chi (sin extremos)
y por el otro Tai Chi (gran extremo) ¿Cómo interpretar esta oposición a
la luz de lo que vinimos diciendo en las 2 parte de este artículo? ¿Cómo
lograr entender esta oposición cuando a la vez sabemos que el objetivo
de la práctica de Chi Kung y Tai Chi Chuan es alcanzar ese estado de Wu
Chi (sin extremos)?
Tai Chi es la fuerza capaz de transformar el estado de Wu Chi creando la
división entre Yin y Yang, y también es la fuerza capaz de unirlos. Esa
fuerza de la que estamos hablando es la mente o intención (yi) que ya
hemos mencionado varias veces antes. Esa fuerza, entonces, es la que
nos motiva a la acción o a la calma; es la dinámica de cambio que
representa el camino hacia la unidad y el equilibrio. Es el punto
intermedio entre Wu Chi y la separación Yin y Yang; es la razón de esa
división, y a su vez la causa y el camino hacia su unión.
Por último, los movimientos que integran las formas de Tai Chi Chuan
son clasificados en Yin y Yang. Por ejemplo, aquellos movimientos de
retracción y defensa son considerados Yin, mientras que los de
expansión y ataque Yang. A su vez cada uno de estos movimientos
pueden subdividirse en Yin y Yang. No es este, sin embargo, un tema
que nos interesa desarrollar acá; solo queremos remarcar que mientras
vayamos avanzando en la práctica podremos ir sintiendo cómo la
intención, la energía y los diferentes movimientos sean ellos Yin o Yang
se van transformando en un fluir hacia la unión. Estos, entonces, serán
los momentos en que verdaderamente habremos alanzado la esencia del
conocimiento y práctica del Tai Chi Chuan y Chi Kung.
Víctor Landolfi

