¿Porqué hablar del Tai Chi Chuan como arte? La respuesta es porque
principalmente es un arte marcial. Y entonces nos volvemos a preguntar
¿Qué es un arte marcial? Para lo que respondemos que son tácticas de
lucha y defensa. Existen artes marciales internas y externas: las
primeras ponen énfasis en el trabajo interno que consiste en sentir y
movilizar la energía interior; mientras que las externas se centran más
en el manejo de la fuerza exterior, al menos en sus etapas iniciales.
El Tai Chi Chuan es un arte marcial interno que, a medida que se
perfecciona con la práctica continua, uno va logrando sentir cada vez
más la energía interior; además de manejar las tendencias mentales
que suelen distraernos de aquello que nos proponemos hacer o pensar
en nuestra vida cotidiana.
Tai Chi Chuan (también llamado taiji quan) se divide en dos términos. El
segundo de ellos “quan” podría traducirse como puño; mientras que
“taiji” podría entenderse como punto o principio más alto, o también
polo extremo que se asocia a la idea de límite. Esto último nos presenta
una dualidad y un dilema interesante ya que al límite lo podemos
entender al mismo tiempo como ilimitado. Según la filosofía del I Ching
cuando una situación llega a su cúspide se convierte en su inverso, y,
por lo tanto, la idea de polo extremo puede aquí ayudar a pensar
nuestro arte marcial por encima de esa dinámica de cambio.

La figura del Yin y el Yang nos muestra dos polos. El Yin y el Yang es
una causalidad, es la dirección de un hecho, un pensamiento, un juicio
de valor; si hay un “arriba” es porque también hay un “abajo”, si hay
“izquierda” también hay “derecha”, etc. Solo una rigidez inimaginable
del pensamiento nos podría hacer creer algo contrario a la
complementariedad del Yin y el Yang, y por eso en el Tai Chi Chuan hay
movimientos de ataque y de defensa; de avance y de retroceso; de
apertura y de cierre; etc., que no hacen más que mostrarnos esa
complementariedad.
Lo mismo puede decirse de lo que son algunos principios del Tai Chi
Chuan. En lo que hace a lo físico podemos hablar de continuidad con
fluidez de los movimientos, y de razón de ser de cada uno de ellos a
partir de entender la forma como una unidad indivisible. También
podemos mencionar otro principio como la distribución equilibrada del
peso entre las distintas partes del cuerpo, acompañada de una
circularidad de cada uno de los movimientos y de toda la forma. Y, por
último, en lo que respecta ya no solo a lo físico sino también a lo
energético y mental, los dos principios fundamentales son vacío y
relajación.
Hay dos ideas relevantes para el Tai Chi Chuan que pueden servir para
comprender un poco más lo que venimos hablando: “cielo anterior” y
“cielo posterior”. El primero refiere a la energía interna unificada;
mientras que el segundo nos habla de una energía que se va separando
conduciendo al Yin y al Yang. Para ponerlo en términos de la práctica
concreta estamos hablando de, por un lado, ejercicios de Chi Kung (o
Qigong) y, por el otro, de las formas del Tai Chi Chuan. En el Chi Kung
generalmente permanecemos en el lugar, y es un ejercicio de restitución
y regulación de nuestra energía; mientras que en las formas del Tai Chi
Chuan nos desplazamos realizando diferentes tipos de movimientos.
Finalmente, gracias a la relajación del cuerpo y al vacío en la mente
logramos realizar nuestro cielo anterior sintiendo y regulando la energía
interna por medio del Chi Kung. Y, nuevamente gracias al vacío y la
relajación, realizamos nuestro cielo posterior en la separación de esa
energía a través de movimientos complementarios que constituyen la
unidad de la forma del Tai Chi Chuan. Logramos, por lo tanto, manejar
nuestra energía y también aquella dinámica de cambios bruscos hacia
los opuestos de la que hablamos antes. En la práctica misma de las
formas se plantea una instancia superadora de esa dinámica, gracias a
que los cambios complementarios son contemplados de antemano por
ser inherentes a sus movimientos.
Víctor Landolfi
